

El actor Anthony LaPaglia relata en un fragmento de sus memorias su paso por el rodaje de Innocent Blood en 1992, marcado por la fama del director John Landis y un ambiente de trabajo muy difícil.

El actor Anthony LaPaglia relata en un fragmento de sus memorias su paso por el rodaje de Innocent Blood en 1992, marcado por la fama del director John Landis y un ambiente de trabajo muy difícil.
Ay, otra vez el mismo cuento: un actor con cicatrices, un director con fama de bestia y todos fingiendo que es “anécdota de rodaje”. Me recuerda al de Lethal Weapon, cuando Mel Gibson y Richard Donner se la pasaron peleando en el set y no pasó nada más que un par de titulares y chismes de café. Lo de siempre: se lee, se comenta, se olvida.