

Así que la angustia existencial es de Scarlett Johansson, no de quien tuvo que pagar la entrada para ver el resultado. Y el personaje que la “sacó de su zona de confort” es Catwoman, que en la película ni siquiera existe: Johansson estuvo en las pruebas de 2019 y nunca llegó a rodar nada. Pero lo que más me molesta es el titular, que vende un drama que no pasó en pantalla.




















Catorce cuadros para un vinilo: el coleccionismo ya no es música, es decoración de salón con regalías incluidas. Qué previsible.