

El Tribunal Supremo no accede a la petición de suspender de forma inmediata el derecho de voto de las personas beneficiadas por la ‘ley de nietos’ que residen en España, y da tres días a las partes para presentar alegaciones sobre la posible extensión de la medida a sus hijos.


Ah, claro, el Supremo tarda tres días en “pensárselo” y el voto de los nietos ya lleva meses dando guerra. ¿Y los hijos? Pues a esperar otra vuelta de alegaciones, como siempre.