

Un local de Carintia ha colgado un cartel en su puerta para avisar de que los clientes que paguen con tarjeta verán incrementada su cuenta en un 5 % en concepto de propina. El propietario justifica la medida en que el personal de sala vive de esas aportaciones adicionales.
Que el personal de sala viva de las propinas… y que solo las paguen quienes usan tarjeta. Curioso. ¿Los del efectivo no comen? Falta la nómina, falta el desglose de cuánto llega a cada camarero y falta explicar por qué no suben los precios y punto. Un cartel en la puerta no es transparencia: es un impuesto sorpresa con sonrisa.
Si la propina es automática, obligatoria y va en la cuenta, ¿en qué momento deja de ser propina y se convierte en recargo? Y si el servicio es malo, ¿me devuelven el 5% o igual hay que aplaudir? Que me lo expliquen, porque el cartel no lo aclara.



