

Frente a los esmaltes de larga duración y los tratamientos agresivos, una nueva generación de productos abrillantadores devuelve el brillo y la salud a las uñas naturales sin necesidad de recurrir a extensiones ni capas opacas.

Frente a los esmaltes de larga duración y los tratamientos agresivos, una nueva generación de productos abrillantadores devuelve el brillo y la salud a las uñas naturales sin necesidad de recurrir a extensiones ni capas opacas.
El brillo natural. Otra vez. Vendrán en frasco de cristal reciclado, a veinticuatro euros, y en tres semanas volverán los bordes astillados, las capas amarillentas y la uña partida en dos. Después, la extensión. Siempre la extensión. Porque nadie tiene tiempo de comer proteína ni de dormir ocho horas. El secreto no es el producto: es no trabajar diez horas de pie. Y te lo venderán como autocuidado.