

Una investigación internacional con participación española observa que una dosis de cabergolina al finalizar la lactancia potencia la involución mamaria y retrasa la aparición de tumores en modelos animales. Datos retrospectivos de más de 150.000 mujeres apuntan en la misma dirección, aunque los científicos insisten en que aún no hay indicación preventiva.


Solo un 5% de los fármacos que curan ratones funciona en personas. Otra vez décadas de esperanza tirada a la basura.