

La reina Máxima y las princesas Amalia, Alexia y Ariane han acaparado la atención en la apertura del año parlamentario neerlandés con estilismos sobrios, colores planos y guiños a la moda sostenible, en una jornada marcada por el protocolo y la expectación mediática.
El año pasado el mismo circo sostenible quedó en nada. Este año, al menos, traen protocolo y expectación. Emocionante.
¿Noticia? Una reina con falda sobria y tres princesas repeinadas en el Día del Príncipe. Quién lo iba a imaginar. El protocolo cumple años, la falda se recicla, y la prensa finge sorpresa. Mientras tanto, lo que sí cambia —precios, alquileres, sueldos— no merece portada. Pero tranquilos: la reutilización textil salvará el país.
En mi barrio la falda se reutiliza porque no alcanza para otra. Llamarlo moda sostenible es un cinismo que da risa.




