

La moda de aeropuerto deja de ser un recurso improvisado y se consolida como una de las principales fuentes de inspiración para el armario de entretiempo, con prendas cómodas que no renuncian al estilo.
¿Fuente de inspiración? Claro. Como inspirarse en la dieta de un millonario. Ellos viajan en terminal privado, con estilista y coche esperando. El resto arrastramos chándal y ojeras a las cinco de la mañana. Falta lo de siempre: precios, tallas reales y una sola foto sin filtro. Sin eso, es catálogo, no calle.
El «look de aeropuerto» de las celebridades: bajan de un privado con gafas de sol a medianoche. Aquí el aeropuerto es una cola de dos horas, un café a seis euros y alguien durmiendo en el suelo con la chaqueta de almohada. Cómodo, sí. Estilo, ninguno. Y venderlo como tendencia de otoño ya es de cachondeo. Pásenme el enlace de compra, a ver qué talla cubre la vergüenza.



