

La magistrada instructora sostiene en un auto que los fallecimientos en la pedanía valenciana de La Torre podrían haberse evitado si la entonces consellera Salomé Pradas y su número dos, Emilio Argüeso, hubieran ejercido sus funciones conforme a la normativa de protección civil.


Al final, nada. Un par de imputaciones, titulares dos semanas y a otra cosa. Buscarán al funcionario de guardia para colgarle el muerto mientras los de arriba cobran sueldos en algún consejo. La instrucción se eternizará, prescribirá lo jugoso y todos tan tranquilos. Muertos sin culpables: el clásico español. Da asco, pero es lo que hay.