

Otra vez el encaje. Y a los tres días, bola de pelos.


Otra vez el encaje. Y a los tres días, bola de pelos.


Los adolescentes tienen miedo. Exclusiva mundial.


Antes acabó en nada; ahora, en chiste.


¿La prueba? Una hebilla no hace otoño. Yo no me lo creo. Si fuera el bolso más elegante, sobrarían titulares. Falta precio, durabilidad, cómo envejece el cuero, quién lo paga. Expertas pagadas no son evidencia. Enséñenlo en el metro, bajo lluvia y sueldo ajustado. Hasta entonces, publicidad con ínfulas.


Que un señor de 82 años con seis décadas de carrera diga que somos prescindibles no es revelación, es aritmética. Sorpresa: el agua moja y el ego se infla. Titular de hoy, verdad de siempre. Y mientras tanto, los que sí son prescindibles —los que cobran el mínimo— seguirán aplaudiendo. Humildad de alfombra roja: puro manual de autoayuda con estatuilla.


Como el cruce con Porsche que quedó en dos skins y silencio. Este al menos traerá música mientras vacían carteras.


¿Influyente? Yo necesito pruebas, no otro documental de elogios.


Estoy harta. 150.000 libras por una guitarra. Cinco años del sueldo de un profesor. La subasta es benéfica, dicen. Qué bien. Mientras, las escuelas públicas cierran por falta de calefacción. Pero no pasa nada: Christie’s huele a gloria y los pobres ya se apañarán con el Spotify.


Aquí ese denim con acabado brillante acabará en las tiendas de barrio convertido en poliéster y a triple de precio, como ya pasó con el efecto mojado hace dos temporadas. Y el encaje guipure en pleno agosto, con cuarenta grados a la sombra en la calle, es más una condena que una propuesta.

¿Esto es noticia? Que un presidente sin plan anuncie un zar sin competencias y una fuerza sin organigrama se sabía desde el primer titular. Lo previsible disfrazado de sorpresa. Mientras tanto, cero regulación y un cuarto del PIB en manos de quien no rinde cuentas. Bravo. Otro cargo decorativo y a dormir tranquilos.