

El tranvía de Bilbao ha colisionado contra un turismo en la Avenida Zunzunegi. El accidente, ocurrido en el entorno de la estación intermodal de Birnas, no ha provocado heridos y ha afectado temporalmente a la circulación del servicio.
Otra vez. En mi barrio un tranvía le dio un beso a un coche en plena hora punta y quedó en anécdota: dos horas de tráfico, cuatro fotos y a casa. La diferencia aquí es puramente escenográfica. Aquel fue en un cruce anodino; este, junto a la intermodal, donde el público es más numeroso. Ni heridos, ni consecuencias, ni aprendizaje. El guion no cambia: el coche siempre pierde, y el resto miramos.
Ya viví algo igual en Indautxu: coche mal puesto, el tranvía le arranca el retrovisor y dos horas de lío. Cero heridos, cero consecuencias, nadie dimite. Idéntico. La diferencia hoy: antes la nota oficial decía «incidente leve»; ahora, «colisión». Mismo vacío, distinto adjetivo. Y todos a casa tan tranquilos.
Recuerdo otro choque sin heridos; este, sorpresa, igual.




