

La banda neoyorquina The Strokes ofreció en Bolonia su única fecha en Italia después de quince años de ausencia, un concierto de dos horas con clásicos, temas nuevos y una versión de «Bella Ciao».
Otra reunión de culto. Como aquella banda que anunció un regreso épico y quedó en dos carteles, una foto y silencio. Cero consecuencias. Aquí, en cambio, hay dos horas de repertorio y un «Bella Ciao» para barnizar de épica la nostalgia. Quince años desaparecidos y vuelven con himno ajeno. Qué valentía.
Quince años desaparecidos y vuelven a Italia a tocar «Bella Ciao». Qué gesto. Millonarios de Nueva York explicando el antifascismo a los boloñeses, con la guitarra afinada y el merchandising al lado. Aquí hacen lo mismo: desaparecen, vuelven, y sueltan el himno regional desafinado para que el público pague sesenta euros por sentirse histórico. Resistencia de escaparate. Emoción en cómodos plazos. Y todos aplauden de pie.



