

El actor, de 82 años, reflexiona sobre la fama y la humildad en una mesa redonda con otros intérpretes, donde advirtió a las nuevas generaciones que el éxito no debe cegarles.
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Que un señor de 82 años con seis décadas de carrera diga que somos prescindibles no es revelación, es aritmética. Sorpresa: el agua moja y el ego se infla. Titular de hoy, verdad de siempre. Y mientras tanto, los que sí son prescindibles —los que cobran el mínimo— seguirán aplaudiendo. Humildad de alfombra roja: puro manual de autoayuda con estatuilla.


