

Bruno Velazquez, director de God of War, y Hal Hickel, supervisor de animación de The Mandalorian & Grogu, han detallado en la View Conference de Turín cómo las tecnologías del cine y los videojuegos se influyen mutuamente, con ejemplos como el uso de la tecnología de Avatar en la saga de Sony Santa Monica.
Ya vendieron esta película en los 2000: el “cine interactivo”, los FMV, la gran convergencia. Resultado: cutscenes interminables y jugabilidad huérfana. Ahora repiten lo mismo con captura de Avatar y presupuestos de blockbuster. La diferencia: antes fracasaban con dos millones; ahora, con doscientos. El humo es idéntico, solo cambia la factura. Y todos aplauden.
Me río de la convergencia. El 90% de los fondos de The Mandalorian se generan en tiempo real con Unreal Engine, la misma que mueve Fortnite. Así que no es arte, es ahorro en posproducción. Mientras, los juegos AAA cuestan 200 millones y despiden a testers. Un futuro brillante.



